En un deporte donde cada milésima cuenta y lo natural es cruzar la bandera a cuadros con el gas a fondo, el último y brillante truco del Mercedes MGU-K les permite estirar la máxima potencia eléctrica durante más tiempo en las rectas.
Durante las sesiones de clasificación del Gran Premio de Gran Bretaña, un detalle un tanto desconcertante no pasó desapercibido para los analistas: tanto George Russell como Andrea Kimi Antonelli levantaban por completo el pie del acelerador escasos metros antes de cruzar la línea de meta.
El propio Kimi Antonelli reconoció tras la clasificación que adaptar su pilotaje a las exigencias de la unidad de potencia actual no está siendo una tarea sencilla.
«En la Q3 tuve que levantar el pie. Con estas Power Unit es complicado, porque a veces te ves obligado a pilotar de una manera que no es del todo natural. Retrasar el momento en el que aceleras en las curvas rápidas te hace perder algo en la salida, pero lo recuperas después porque dispones de más energía más adelante en la recta«, explicó el joven talento italiano, destacando el papel crucial del simulador para automatizar estos procesos con el sistema Mercedes MGU-K.
Este principio de gestión no es exclusivo de la marca de la estrella. En Ferrari, por ejemplo, ya se instruyó a Lewis Hamilton para trazar las enlazadas de Becketts sacrificando un poco la salida para prolongar el empuje en la recta de Hangar Straight. La diferencia radica en que el Mercedes MGU-K ha ido un paso más allá en la línea de meta.
Para entender la jugada maestra del Mercedes MGU-K, hay que acudir a las normas de seguridad de la FIA. Si un monoplaza apagara su motor eléctrico de golpe en mitad de una recta, pasaría de 350 a 0 kW de forma instantánea, provocando una pérdida súbita de más de 500 caballos que podría causar graves accidentes por alcance.
Por ello, el reglamento exige una desescalada lineal y progresiva de la potencia (un corte máximo de 50 kW por segundo).
A principio de temporada, escuderías como Red Bull o la propia Mercedes sorteaban esto activando procedimientos de emergencia, algo que la FIA prohibió en clasificación. ¿Cuál ha sido la nueva solución de los ingenieros de Brackley? Aprovechar las excepciones de la norma.
El descenso progresivo de caída de potencia no se aplica si el piloto levanta el pie del acelerador por completo, ya que el motor térmico retiene y el coche necesita desacelerar inmediatamente por seguridad.
La estrategia del software: Mercedes programó su centralita para mapear la distancia exacta de la pista. En lugar de iniciar la caída gradual de energía al final de la recta, el sistema mantiene el Mercedes MGU-K entregando el 100% de su potencia.
La ejecución del piloto: Justo antes de que la batería se agote por completo, el piloto realiza un breve lift (levantar el pie) a metros de la línea. Esto provoca que el sistema corte la energía de forma fulminante e instantánea sin violar la ley del descenso lineal.
Este mapa de motor tan sofisticado requiere una sincronización perfecta entre el software y la telemetría del circuito. La jugada ha pillado con el pie cambiado a sus propios clientes.
Andrea Stella, Team Principal de McLaren —quienes todavía no han montado la especificación de motor actualizada de la firma alemana—, mostró su asombro al respecto.
«Nos sorprendió un poco cuando lo vimos implementado por Antonelli. No es algo de lo que hubiéramos hablado y ni siquiera estoy seguro de que esté disponible para nosotros, ya que probablemente requiera elementos de gestión adicionales en la Power Unit«, admitió Stella.
Con el mundial en un pañuelo y las distancias reducidas al milímetro, este tipo de pillerías tecnológicas demuestran que Mercedes sigue siendo una de las estructuras más temibles a la hora de descifrar los secretos de la era híbrida.