El Gran Premio de Bélgica arrancaba con una sorpresa mayúscula en los garajes de McLaren y Mercedes, pero esta vez el debate no giraba en torno a la carga aerodinámica, las suspensiones o el talento puro de los pilotos a la hora de trazar las vertiginosas curvas del circuito de Spa-Francorchamps.
Andrea Stella, el jefe de filas de la escudería McLaren, ha arrojado luz sobre la situación al desvelar un problema oculto en la gestión de las actuales power units de Mercedes. Este fenómeno, técnico y complejo, explica por qué tanto Oscar Piastri como George Russell han cedido un terreno precioso frente a sus respectivos vecinos de box.
La telemetría analizada tras las sesiones cronometradas no deja lugar a dudas. Al superponer las gráficas de rendimiento, el patrón se repite de forma casi mimética entre ambos equipos: Piastri pierde tiempo frente a Lando Norris exactamente en los mismos puntos y por las mismas razones que Russell se ve superado por Kimi Antonelli.
Lejos de tratarse de un error de pilotaje, una mala elección de trazada o una falta de agresividad sobre el asfalto, el origen del problema se encuentra en el «cerebro» electrónico que controla la entrega de potencia híbrida de los motores Mercedes.
En trazados tan sensibles a la potencia pura como Spa-Francorchamps, donde las interminables rectas y las zonas de plena aceleración exigen exprimir hasta el último kilovatio disponible del sistema híbrido de Mercedes, la estrategia de energía eléctrica se vuelve crítica para la supervivencia en el crono.
Según ha detallado pormenorizadamente el propio Andrea Stella, las unidades de potencia de la era actual no operan mediante un mapa cerrado y predecible (lo que en ingeniería se conoce como modo open-loop).
Si fuera así, los ingenieros podrían realizar una simulación offline en la fábrica y asegurar una entrega idéntica en cada vuelta de la sesión.
Por el contrario, la gestión de las actuales power units de Mercedes se fundamenta en un controlador dinámico que realiza miles de cálculos en tiempo real mientras el monoplaza está rodando a más de 300 km/h.
Este sistema digital «piensa» y anticipa las necesidades de energía en función de una enorme cantidad de parámetros externos y, lo que es aún más sorprendente, basándose en el histórico acumulado de las vueltas inmediatamente anteriores.
Esta suerte de aprendizaje automático o inteligencia artificial del motor provoca variaciones imperceptibles a simple vista, pero muy significativas en el rendimiento final del coche.
En el caso concreto de Oscar Piastri, este fenómeno de optimización variable se cebó con él en el peor sitio posible: la exigente zona de Blanchimont y la recta posterior.
La telemetría demostró que el australiano perdió una velocidad punta crucial por motivos completamente ajenos a su conducción, lo que según Stella le costó alrededor de dos décimas de segundo; un tiempo que le habría metido de lleno en la lucha directa por las posiciones de vanguardia.
Además, este comportamiento errático del software afecta de manera directa a la confianza del piloto en las fases críticas del pilotaje.
Si la unidad de potencia llega a la zona de deceleración con un exceso de energía residual —lo que en el argot técnico de la F1 se denomina super clipping—, el coche puede plantarse en el punto de frenada rodando hasta 10 km/h más lento de lo previsto.
Esto altera por completo las referencias lógicas de frenado del piloto, obligándole a improvisar y comprometiendo la estabilidad general del monoplaza a la entrada de la curva.
A pesar del contratiempo sufrido en el trazado belga, el análisis de Andrea Stella no ha sido una simple queja, sino una constatación de la complejidad técnica a la que se enfrentan.
De hecho, el ingeniero italiano ha querido destacar un punto de inflexión muy positivo para la escudería británica: tras haber alcanzado ya el décimo Gran Premio de la temporada 2026, Mercedes ha suministrado finalmente a sus equipos clientes todas las herramientas de simulación necesarias para predecir y trabajar en la optimización del motor antes de que los coches salgan a la pista.
Hasta ahora, la falta de este software específico de Mercedes había colocado a McLaren en una posición de clara desventaja respecto a la escudería oficial de Brackley, al no poder realizar simulaciones virtuales precisas en sus bancos de pruebas.
Stella ha querido restar hierro a cualquier tipo de polémica con Mercedes High Performance Powertrains (HPP), admitiendo que los retrasos se debieron exclusivamente a la falta de tiempo y a la carga de trabajo del fabricante alemán.
Con estas nuevas herramientas ya integradas en Woking, los ingenieros pueden ajustar parámetros críticos como las relaciones de cambio, el par motor y la entrega de potencia. Esto no solo mitigará las diferencias inexplicables entre los pilotos, sino que abrirá la puerta a una lucha mucho más equitativa y transparente en la zona alta de la parrilla de la Fórmula 1.