La nueva normativa reglamentaria de la F1 para 2027 introducirá una mayor flexibilidad para las escuderías.
Aunque inicialmente estaba previsto que, tras la primera temporada del nuevo ciclo técnico, los equipos tuvieran que volver a un límite estricto de tres motores de combustión interna (ICE) y tres turbocompresores por año, las últimas modificaciones regulatorias han ampliado dicho margen concediendo una unidad adicional de lo previsto.
Esta flexibilización del reglamento busca aliviar la presión sobre las estructuras en las fases iniciales del próximo cambio normativo, garantizando una mayor capacidad de rotación de componentes.
El reglamento de la F1 que entrará en vigor de cara a 2027 esconde diversas novedades que perfilan el futuro de la categoría.
Una de las ya conocidas estriba en la posibilidad de reducir la distancia de carrera en un máximo de cuatro vueltas en determinados Grandes Premios, disminuyendo además los giros previos a la formación de la parrilla de salida.
Esta medida tiene como objetivo evitar que los equipos se vean obligados a rediseñar y expandir el tamaño de sus tanques de combustible. De este modo, en aquellos trazados donde el incremento del flujo de carburante exigido por la norma impidiese, sobre el papel, concluir la prueba con la capacidad estándar del depósito, se optará por recortar la duración de la carrera para contener costes en el desarrollo de los chasis.
La limitación de componentes mecánicos ya iba a endurecerse durante la presente temporada de 2026 del Mundial de F1, fijando el tope en tres motores térmicos y tres turbocompresores, además de reducir a dos unidades los elementos correspondientes a la centralita electrónica, la batería y el MGU-K.
Sin embargo, un anexo de última hora al reglamento concedió un componente extra de margen para el presente campeonato.
La última actualización del borrador normativo de la FIA confirma que esta concesión se prorrogará también durante las temporadas de 2027 y 2028.
Con la introducción de las nuevas especificaciones en las unidades de potencia, la federación ha optado por blindar la fiabilidad permitiendo el uso de un elemento adicional por cada apartado técnico.
La asignación para las próximas temporadas de F1 queda configurada de la siguiente manera:
4 unidades: Motor de combustión interna (ICE), turbocompresor y sistema de escape.
3 unidades: Batería (almacenamiento de energía), centralita electrónica y motor-generador cinético (MGU-K).
Este cambio normativo responde de manera directa al incremento de estrés mecánico que experimentarán los motores térmicos bajo el nuevo marco técnico, cuyo proceso de implantación será gradual hasta alcanzar la relación de potencia del 60/40 fijada para el año 2028.
Disponer de esta unidad adicional alterará sensiblemente la planificación estratégica de los equipos en el campeonato.
Aquellas escuderías que opten por un desarrollo más agresivo en sus plantas motrices podrán calendarizar la introducción de mejoras evolutivas en momentos clave del año sin la penalización en parrilla que implicaría exceder el kilometraje de los motores previos.
En un escenario donde la fiabilidad mecánica continúa mostrándose como un factor decisivo en la resolución del campeonato, este margen reglamentario se traduce en una ventaja competitiva para la gestión de riesgos en el box.