El Gran Premio de Gran Bretaña ha dejado un sabor de boca muy amargo en el box de Grove. Si el rendimiento del monoplaza ya tenía preocupado a Carlos Sainz, la drástica sanción de los comisarios en Silverstone —que lo retrasó de la 12ª a la 17ª posición por un vacío reglamentario con el coche de seguridad— terminó por redondear un domingo nefasto.
Sin embargo, lo que verdaderamente preocupa de la relación entre Carlos Sainz y Williams no es el resultado de una carrera, sino el rumbo técnico del proyecto.
El nuevo alerón delantero estrenado en la cita británica no ha dado los frutos esperados. Ante este escenario, las expectativas puestas en la gran evolución programada para el Gran Premio de Bakú han comenzado a desplomarse.
La hoja de ruta de la escudería británica señala la cita de Azerbaiyán como el punto de inflexión donde el FW48 debería alcanzar, por fin, el peso mínimo reglamentario. A pesar de ello, Carlos Sainz no oculta sus dudas sobre el impacto real que tendrá en la pista.
«Desgraciadamente, ahora mismo nada me dice que el paquete de Bakú debería ser un gran paso adelante. Si todo lo que hemos traído hasta ahora no funciona, ¿por qué debería hacerlo lo de Bakú?«, confesó un sincero Carlos Sainz a los medios.
Para el madrileño, el problema va más allá de la báscula: «Sí, será un paso adelante grande en cuanto a peso, pero en cuanto a aerodinámica, que al final es lo que manda, es lo que hay que seguir mirando. Hay que entender primero por qué lo que estamos trayendo hasta ahora no funciona«.
A pesar del evidente desencanto con el rendimiento, el madrileño no dudó en alabar el sacrificio de la fábrica para adelantar piezas que estaban previstas para el GP de Bélgica en Spa.
No obstante, el rendimiento en pista demuestra que la integración del monoplaza de Carlos Sainz se encuentra en un callejón de difícil salida.
Durante el fin de semana, el equipo realizó múltiples pruebas aerodinámicas e incluso su compañero, Alex Albon, sacrificó su carrera realizando hasta seis paradas en boxes para recopilar datos del nuevo alerón delantero.
«No sé si con este reglamento no estamos entendiendo del todo las dinámicas de flujos y la aerodinámica ni lo que está sucediendo exactamente. Se nos escapa algo«, concluyó Carlos Sainz, encendiendo las alarmas sobre el entendimiento del coche de cara a la segunda mitad de la temporada 2026.