Tras un 2025 de ensueño el inicio de McLaren en la F1 2026 ha estado lleno de luces y sombras. La escudería de Woking, ha hecho balance de esta primera mitad de campeonato, reconociendo que la adaptación a la nueva unidad de potencia ha sido el gran quebradero de cabeza y la noticia principal dentro del garaje británico.
A diferencia del ritmo arrollador con el que cerraron la etapa anterior, McLaren se ha visto relegada a ser la tercera fuerza de la parrilla durante buena parte del año. El equipo ha apostado por una estrategia de desarrollo mucho más prudente y pausada que sus rivales directos, primando la efectividad de cada nueva pieza sobre la cantidad de actualizaciones.
Más allá de los contratiempos con los propulsores, desde la cúpula técnica de Woking asumen su cuota de responsabilidad en la lentitud con la que arrancaron el curso. La complejidad del monoplaza ha obligado a reestructurar por completo los métodos de simulación y preparación de los Grandes Premios.
Mark Temple, director técnico de la escudería de Woking, ha hecho balance de esta primera mitad de campeonato y admitió que el proceso de optimización del coche durante los jueves y viernes de Gran Premio no está alcanzando todavía el estándar de excelencia que exige la categoría reina:
Desafíos imprevistos: «Ha habido cosas que han resultado ser bastante más complejas de lo que esperábamos en un principio».
Ajustes en la metodología: «Nos ha llevado más tiempo del deseado tener nuestros procesos y la forma en que preparamos cada evento en el punto exacto en el que nos gustaría. Para ser honestos, todavía nos queda mucho trabajo por hacer en este aspecto».
Esta filosofía de evolución a fuego lento parece estar dando sus frutos justo antes del parón estival. Con cada paquete aerodinámico introducido, el monoplaza papaya ha ido recortando distancias de forma progresiva con Mercedes, la gran referencia de la parrilla actual. La recompensa a esta constancia de McLaren llegó en el pasado Gran Premio de Hungría, donde Lando Norris logró una victoria impecable que devuelve la fe al equipo.
Sin embargo, el camino no ha estado exento de tropiezos. Los problemas de fiabilidad —originados en su gran mayoría por fallos de juventud en la propia unidad de potencia suministrada por Mercedes— han provocado varios ceros en el casillero de Norris, dejándole una auténtica montaña por escalar si quiere revalidar su corona mundial.
«Al arrancar la temporada sabíamos que todo iba a ser mucho más complejo porque habían cambiado demasiados factores. La unidad de potencia, obviamente, ha acaparado los titulares principales«, explicó Mark Temple sobre los retos del nuevo reglamento.
«Sabíamos que sería difícil de gestionar, pero también que albergaba un enorme potencial de rendimiento y un gran impacto en nuestra forma de afrontar las carreras«.
A pesar de las dificultades operativas y los fallos mecánicos ajenos a su chasis, la victoria en Hungaroring ha servido como una inyección de moral absoluta en Woking.
Con un monoplaza que ya es capaz de enfrentarse a Mercedes en trazados revirados, McLaren encara la segunda mitad de la temporada 2026 con la firme intención de plantar batalla hasta la última carrera del año.