Mercedes-Benz se prepara para su gran evento en Corea del Sur este próximo 20 de abril, donde el Mercedes Clase C EV será el protagonista absoluto.
Sin embargo, no hemos tenido que esperar a la presentación oficial para conocer su habitáculo.
Las primeras imágenes revelan una apuesta radical por la digitalización que hereda directamente del GLC EV: la impresionante MBUX Hyperscreen de 39,1 pulgadas.
Ola Källenius, CEO de la firma, asegura que estamos ante el Clase C «más espacioso e inteligente de la historia«.
Pero en la redacción de The God Flores nos preguntamos: ¿es más pantalla sinónimo de mejor coche?.
El corazón del habitáculo del Mercedes Clase C EV es una superficie acristalada que recorre el salpicadero de extremo a extremo.
Bajo este panel se agrupan tres pantallas que gestionan la instrumentación, el infoentretenimiento y una zona específica para el acompañante.
Aunque Mercedes ha dejado algunos controles físicos en la consola central para el volumen o las cámaras, la inmensa mayoría de las funciones vitales se gestionan de forma táctil.
Es aquí donde surgen las dudas legítimas sobre la ergonomía en un vehículo que promete prestaciones de infarto.
A pesar de la espectacularidad visual, diversas organizaciones de seguridad vial y expertos en ergonomía han puesto el grito en el cielo.
De hecho, Euro NCAP ya ha anunciado que, a partir de 2026, penalizará en sus test de seguridad a los vehículos que no dispongan de botones físicos para funciones esenciales como los intermitentes, los limpiaparabrisas o el claxon.
Carga cognitiva y fatiga visual: Operar menús táctiles obliga al conductor a retirar la vista de la carretera. A 120 km/h, una mirada de tres segundos a la pantalla para buscar un ajuste del climatizador supone recorrer 100 metros a ciegas.
Reflejos y distracciones: Una superficie de cristal de casi 40 pulgadas es un imán para los reflejos solares. Además, la luminosidad de tres paneles LED en conducción nocturna puede fatigar la vista, comprometiendo la atención primaria del piloto.
Pérdida de la memoria muscular: Los expertos coinciden en que un botón físico permite al conductor realizar acciones sin mirar, gracias al tacto. En el Mercedes Clase C EV, esa conexión física desaparece en favor de un entorno digital que requiere una precisión visual absoluta.
Más allá de la controversia digital, el interior del Mercedes Clase C EV busca redefinir el confort en el segmento premium.
La marca introduce asientos con soporte lumbar «electro-neumático» que se adapta a la curvatura natural de la columna. En cuanto a materiales, Mercedes sigue los pasos de la sostenibilidad con una nueva opción de piel vegana de alta calidad, que acompaña al clásico cuero Nappa.
El confort acústico ha sido otra prioridad obsesiva. Mercedes afirma haber refinado los motores eléctricos y laminado las ventanas laterales para crear una cabina silenciosa como un templo.
Para romper ese silencio, el sistema de sonido Burmester 4D incluye «excitadores» en los asientos que permiten a los pasajeros «sentir» las frecuencias bajas de la música directamente en el cuerpo, una experiencia inmersiva que busca justificar el estatus del modelo.
Basado en la nueva arquitectura MB.EA de 800V, este Mercedes Clase C EV no es solo una cara bonita llena de píxeles. Se espera que ofrezca una autonomía superior a los 725 kilómetros (WLTP) y capacidades de carga ultra-rápida de hasta 330 kW.
Con estas cifras, el modelo de la estrella se posiciona como el rival más duro para el BMW i3 (Neue Klasse) y el renovado Tesla Model 3.
El Mercedes Clase C EV es una obra maestra de la tecnología, pero su dependencia de la interfaz táctil abre un debate necesario en la industria del motor.
En una era donde la seguridad activa debería ser la prioridad, sacrificar la ergonomía física por un diseño futurista parece una jugada arriesgada.
Mercedes confía en que su inteligencia artificial y el asistente de voz MBUX suplan la falta de botones, pero solo el tiempo dirá si esta Hyperscreen es un avance o un paso atrás en la seguridad vial.