El mundial de Fórmula 1 de 2026 no solo se juega en el asfalto, sino en los despachos de la FIA y en los bancos de pruebas de los motoristas. Tras el pasado Gran Premio de Austria, Mercedes ha movido ficha con su unidad de potencia, aportando lo que Toto Wolff denomina «un poco más de picante» en el rendimiento.
Sin embargo, la marca de la estrella ha tomado una decisión estratégica que ha descolocado a sus rivales: no utilizará su token ADUO por el momento.
El sistema ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities) es el mecanismo de alivio del límite de costes y desarrollo que la FIA otorga a los fabricantes cuyo motor de combustión interna (ICE) está al menos un 2% por detrás del motor de referencia, que actualmente es el de Red Bull.
Al estar en ese porcentaje de déficit, Mercedes tiene derecho a introducir una nueva homologación este año y otra en 2027, disponiendo de horas extras de banco de pruebas y presupuesto adicional.
A diferencia de Ferrari y Audi, que ya se han lanzado de cabeza a gastar sus asignaciones ADUO para mejorar el rendimiento puro, en las flechas de plata han preferido guardar la carta bajo la manga.
Durante el fin de semana en el Red Bull Ring, tanto George Russell como Kimi Antonelli estrenaron una unidad de potencia completamente nueva (ICE, turbocompresor, baterías y electrónica de control).
Aunque sobre el papel no eran actualizaciones de rendimiento puro, el rendimiento dio un salto cualitativo.
La clave de esta mejora radica en una serie de modificaciones de fiabilidad generalizadas.
Mercedes ha priorizado solucionar los problemas de juventud que provocaron los abandonos de Russell en Canadá y de Antonelli en Barcelona, especialmente en el mapa de la electrónica de las baterías.
Al solucionar estas debilidades, el equipo tiene ahora la confianza para exprimir el motor de forma más agresiva, lo que sumado al menor kilometraje de las piezas se traduce en una ganancia directa de caballos.
«No, eran solo unidades de potencia nuevas. Con eso viene menos kilometraje y un poco más de picante. Pero no había ninguna actualización en ellas, y de momento no hay ninguna planeada«, aclaró con rotundidad Toto Wolff al ser preguntado por si habían introducido mejoras de rendimiento camufladas.
La decisión de Mercedes de mantener la misma especificación en su motor es una pésima noticia para Red Bull. Con este escenario, el equipo de las bebidas energéticas no podrá optar al ADUO hasta que uno de sus rivales lo supere por, al menos, un 2%.
Por su parte, la FIA revisará con lupa el rendimiento de todas las unidades de potencia durante el periodo comprendido entre el GP de Mónaco (principios de junio) y el GP de Hungría (finales de julio). El objetivo es comprobar si se ha producido algún cambio real en el equilibrio de fuerzas.
Mientras tanto, Red Bull sigue intentando convencer a la FIA para que dé marcha atrás en la clasificación inicial previa al GP de Canadá, la cual situaba a los de Milton Keynes en lo más alto. La revisión de estos datos está ya muy cerca de concluir.
Laurent Mekies, director del equipo Red Bull, ha expresado su temor a quedar atrapado en una estrategia de sus competidores.
Si los rivales deciden no mejorar sus motores de combustión interna —la única parte de la unidad de potencia que puntúa para el ranking del ADUO—, su escudería podría quedarse sin la posibilidad de introducir mejoras.
Durante el pasado GP de Austria, Mekies habló abiertamente sobre el riesgo de quedar bloqueados por la inacción de los demás:
«Tienes toda la razón. Existe un riesgo enorme para Red Bull, y haces bien en señalarlo. Es precisamente uno de los motivos por los que resulta vital, tanto para nosotros como para el deporte en general, que se obtenga una radiografía completamente precisa de la situación«.
Mekies también quiso poner en valor el trabajo de la federación: «Agradecemos a la FIA que se esté tomando el tiempo necesario para emitir su veredicto. Es obvio que siempre prefieres una respuesta rápida, pero en este caso es mucho más importante llegar a la conclusión correcta, aunque requiera algo más de tiempo«.
Más allá de los cambios en la batería y la electrónica de control que Mercedes ya introdujo en Austria a través de sus equipos cliente, se espera que el resto de componentes de las unidades de potencia se vayan renovando de forma escalonada a lo largo de las próximas carreras.