Tenía mucha curiosidad por comprobar todo lo que me habían comentado del GEELY STARRAY EM-i, por eso la toma de contacto prevista en Castellón fue el escenario ideal para despejar mis dudas.
Este modelo es uno de los dos SUV con los que el gigante chino inicia su andadura oficial en España en este 2026.
En particular, este es un híbrido enchufable (PHEV) de 4,74 metros que presume de cifras que asustan: 262 CV y una autonomía eléctrica que roza los 200 km en ciudad.
En la actualidad, nos encontramos en ese momento del mercado en el que ya no elegimos entre motores, sino entre tamaños de batería, y el GEELY STARRAY EM-i llega para obligarnos a elegir con criterio.
Antes de entrar en detalle con el GEELY STARRAY EM-i, conviene recordar quién es la matriz de este modelo.
Si de primeras no te suena demasiado, quizá te suenen sus «otras marcas»: bajo el paraguas de esta empresa puedes encontrar a VOLVO, POLESTAR, LOTUS, ZEEKR o SMART.
Poseen la mayor parte de las acciones de MERCEDES-BENZ y el 50% de HORSE, la filial de motores que comparten con RENAULT.
Con este pedigrí y 4,1 millones de coches vendidos en 2025, queda claro que el GEELY STARRAY EM-i no es el producto de un principiante, sino el resultado de décadas de ingeniería global acumulada.
Su habitáculo está centrado en el usuario con un diseño que busca minimizar las distracciones, aunque lo apueste casi todo a lo digital.
Frente al conductor, encontramos una pantalla de 10,2 pulgadas para el cuadro de relojes; en el centro el protagonismo absoluto de esta prueba GEELY STARRAY EM-i se lo lleva un panel vertical de 15,4 pulgadas con sistema FLYME AUTO.
Se complementa con un Head-Up Display de 13,8 pulgadas que informa con una claridad soberbia sin tapar la visión de la carretera.
Los asientos, que la marca denomina de tipo «Marshmallow» por su estructura de 8 capas, me han parecido excepcionales tras horas de conducción.
El respaldo recoge la espalda con criterio y la banqueta ofrece un apoyo para los muslos que se agradece en tiradas largas.
Los materiales en el salpicadero son agradables al tacto, con uniones estrechas y uniformes que denotan un control de calidad europeo.
En las plazas traseras, el GEELY STARRAY EM-i saca pecho: el acceso se hace por una puerta de gran ángulo de apertura y el espacio para las piernas es de los mejores del segmento gracias a una batalla de 2,75 metros y un aprovechamiento del espacio interior del 84%.
Ya perfectamente acomodado, activo el vehículo presionando el pedal del freno y poniendo la palanca en posición D.
No hay botón de arranque como tal, algo que ya no suena tan desconcertante en la actualidad.
El GEELY STARRAY EM-i que protagoniza este test es el acabado MAX+, que cuenta con la batería de 29,8 kWh. Esta batería de litio-ferrofosfato (LFP) permite recorrer 136 km en ciclo combinado WLTP y hasta 184 km en ciclo urbano, cifras que lo sitúan en el top de su categoría.
Pero lo verdaderamente revolucionario es su «corazón» térmico: un motor 1.5 de 100 CV fabricado por HORSE.
Este propulsor presume de ser el de producción más eficiente del mundo hoy por hoy, con una eficiencia térmica que roza el 46,5%.
Junto al motor eléctrico de 218 CV, la potencia combinada de este GEELY STARRAY EM-i asciende a 262 CV.
El sistema gestiona la energía de forma casi imperceptible, priorizando el uso eléctrico siempre que sea posible.
En carretera, el coche es una seda en modo eléctrico.
Me ha sorprendido una suspensión (McPherson delante y multibrazo detrás) más suave de lo esperado en un PHEV, que suele pecar de dureza para contener el peso de las baterías.
La puesta a punto del GEELY STARRAY EM-i se ha llevado a cabo en el centro de Frankfurt junto con los equipos de ingeniería de LOTUS, y se nota: la dirección eléctrica tiene el peso justo y el aplomo en curva rápida es muy superior al de otros SUV de su tamaño.
En esta prueba del GEELY STARRAY EM-i también hemos encontrado algunos puntos a mejorar.
El principal es la insonorización aerodinámica: a 120 km/h, el ruido del aire en los pilares A es evidente; unos cristales acústicos dobles habrían redondeado el conjunto.
Además, aunque el motor de HORSE es una maravilla de la eficiencia, su rumorosidad se deja notar cuando la batería se agota y el 1.5 tiene que trabajar a regímenes altos.
En definitiva, tras realizar esta prueba del GEELY STARRAY EM-i, mi conclusión es que estamos ante un SUV híbrido enchufable extremadamente solvente, eficiente y cómodo.
Viene equipado con un sistema ADAS de Nivel 2 con 14 funciones, sistema de sonido FLYME de 16 altavoces y carga rápida en corriente continua de hasta 60 kW, lo que le permite recuperar del 30 al 80% de batería en solo 16 minutos.
La gama en España ya está disponible con precios que, gracias a las promociones y el Plan Auto+, sitúan al GEELY STARRAY EM-i desde los 26.215 euros en su versión de acceso.
Si buscas un coche para moverte en eléctrico toda la semana y viajar sin miedo el domingo con consumos reales mínimos, este modelo es, hoy por hoy, la opción a batir en el mercado español.