El CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, considera que el tiempo para seguir postergando decisiones se ha agotado.
La Fórmula 1 se enfrenta a uno de esos momentos en los que el debate técnico trasciende lo deportivo.
No se trata únicamente de rendimiento en pista o de la evolución de los equipos, sino de una cuestión estructural: qué tipo de motores definirán la próxima era del campeonato.
En una entrevista concedida a los compañeros de Autosport, Stefano Domenicali considera que el futuro de las unidades de potencia debe definirse, según él, durante este mismo año.
La Fórmula 1 lleva años debatiendo el equilibrio entre electrificación, combustibles sostenibles y la complejidad creciente de los motores híbridos actuales. Pero lo que hasta ahora era una conversación de largo plazo se ha convertido en una urgencia.
Stefano Domenicali lo expresó con claridad, sin matices:
“No podemos perder demasiado tiempo porque el tiempo pasa muy rápido. Tenemos que ser lo suficientemente sólidos como para no quedarnos sin dirección. Debemos decidir lo antes posible«.
El planteamiento no es solo técnico, sino estratégico. Los fabricantes necesitan años de desarrollo para cualquier cambio reglamentario profundo, y la falta de definición puede comprometer ciclos completos de inversión.
Por eso, la Fórmula 1 y la FIA deberán trabajar conjuntamente para fijar una dirección clara.
“Por supuesto, vamos a trabajar junto con la FIA en este debate. Pero es algo que debemos decidir este año: cuál será el próximo paso«, ha seguido indicando Stefano Domenicali.
Uno de los puntos más sensibles del debate es el impacto que cualquier cambio regulatorio puede tener en los fabricantes actuales.
Marcas como Audi o Honda han realizado inversiones significativas en la actual generación de unidades de potencia, atraídas precisamente por la estabilidad del reglamento vigente.
Stefano Domenicali es consciente de ello y defiende un enfoque prudente:
“En este momento, tener fabricantes que invierten en la Fórmula 1 es algo increíble, que merece todo nuestro respeto. No podemos dar eso por hecho«.
El objetivo, según el dirigente italiano, es que cualquier evolución normativa se construya en coordinación con la FIA y los equipos, evitando decisiones que desestabilicen la estructura actual del campeonato.
El marco actual de gobernanza establece que las regulaciones de unidades de potencia tienen un ciclo que se extiende hasta finales de 2030, lo que condiciona cualquier intento de modificación a corto plazo.
Stefano Domenicali lo explicó de forma explícita:
“En términos de gobernanza, las regulaciones actuales expiran a finales de 2030. A partir de ahí existe la posibilidad de que la FIA proponga un nuevo conjunto de normas«.
“Trabajaremos junto a la FIA en ese proceso. Y después habrá que valorar si es posible anticipar los cambios o no. Eso formará parte de las discusiones que tendremos ahora«.
Esto significa que, aunque existe margen teórico para acelerar una nueva era técnica, cualquier movimiento dependerá de un consenso amplio entre los actores implicados
Más allá del calendario, Stefano Domenicali también dejó entrever su visión sobre cómo debería evolucionar el concepto técnico de la Fórmula 1 en el futuro.
El objetivo no es únicamente mejorar el espectáculo, sino también simplificar la arquitectura de los coches.
“Personalmente veo —aunque depende de la FIA proponerlo— que el futuro debería situar los combustibles sostenibles en el centro, con un equilibrio diferente entre electrificación y un motor de combustión interna más protagonista«.
«Porque eso es el automovilismo. Permitirá reducir mucho el peso de los coches y tener una competición más pura, con monoplazas más ligeros y más pequeños que puedas realmente llevar al límite«.
La preocupación por el peso de los coches actuales es uno de los temas recurrentes dentro del paddock.
La complejidad de los sistemas híbridos ha elevado la masa total de los monoplazas, alterando su comportamiento dinámico y, en algunos casos, la percepción de agilidad en pista.
Stefano Domenicali lo resume de forma directa:
«En cuanto a las carreras, con algunos ajustes, el espectáculo es bueno. No me malinterpreten. Pero los coches siguen siendo muy pesados«.
«La batería ha añadido muchos elementos que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un coche. Son aspectos que debemos analizar y corregir«.
Lo que está en juego no es únicamente una cuestión técnica, sino la propia identidad del campeonato en la próxima década.
La Fórmula 1 se encuentra en un punto en el que debe equilibrar tres fuerzas que no siempre convergen: la innovación tecnológica, la sostenibilidad industrial y la pureza deportiva.
El futuro de los motores será, en realidad, una decisión sobre qué tipo de Fórmula 1 quiere ser la categoría en los próximos años.
Y según Stefano Domenicali, el margen para decidir ya no es amplio.