En Suzuka todas las miradas se posaron sobre el Alpine de Franco Colapinto tras el brutal impacto de Oliver Bearman contra las protecciones de la curva Spoon.
¿Fue un fallo sistémico de la nueva Fórmula 1?. El piloto de Pilar ha salido al paso de las críticas con una defensa férrea y técnica de su actuación.
Franco Colapinto, que se vio envuelto involuntariamente en el incidente de la vuelta 21, ha sido tajante: no hubo cambio de dirección ni conducción errática. El problema, según el argentino, es puramente físico y reglamentario.
La diferencia de velocidad en el momento del impacto fue de aproximadamente 50 km/h.
En una zona que se traza a fondo, encontrarse con un monoplaza rodando a esa diferencia es, en palabras de Franco, «extraño y aterrador«.
«Fue realmente raro. La diferencia de velocidad era tan grande que parecía que yo estaba en una vuelta de salida de boxes mientras él venía en vuelta de clasificación«, explicó Franco Colapinto en Japón.
El argentino detalló que, mientras él estaba ahorrando energía, Bearman venía con todo el despliegue eléctrico y el boost activado, lo que generó un efecto acordeón.
Uno de los puntos que más preocupaba a los comisarios y a la opinión pública era si Franco Colapinto había realizado algún movimiento defensivo tardío.
El piloto de Alpine despejó cualquier duda al respecto tras analizar las cámaras:
«Nunca me moví ni nada por el estilo. Simplemente, la diferencia de velocidad, las virutas de goma fuera de trayectoria y el hecho de que un coche ruede 50 km/h más rápido que el otro es lo que lo hace peligroso. Vi a Ollie en los espejos perdiendo el control en la hierba e incluso me adelantó mientras trompeaba. Imaginen la inercia que traía«.
Franco Colapinto también comparó lo sucedido en Suzuka con lo vivido en el GP de Australia, donde tuvo que esquivar a un rival que rodaba a 100 km/h menos.
Para el piloto argentino, estos incidentes son síntomas de una enfermedad común en los actuales monoplazas de 2026: la imprevisibilidad del despliegue de potencia.
El escenario del accidente, la curva Spoon, agravó la situación.
Al ser una curva donde los monoplazas van al límite de adherencia lateral, cualquier corrección brusca (como la que tuvo que hacer Bearman al encontrarse con el Alpine) termina en desastre.
«Es una curva que hacemos a fondo. Si Ollie venía 45 km/h más rápido que en su vuelta anterior, es lógico que se encontrara en una situación límite«, añadió Franco Colapinto.
Afortunadamente, el piloto de Haas salió ileso, pero Franco insiste en que la categoría necesita «entender cómo hacer que esto sea un problema menor«.
La defensa de Colapinto se alinea con las quejas de Carlos Sainz y Max Verstappen: no se trata de errores de pilotaje, sino de monoplazas que se convierten en muros móviles en momentos críticos de la gestión eléctrica.