El paso de Franco Colapinto por el circuito de Shanghái no dejó a nadie indiferente.
El piloto argentino de Alpine logró rescatar un valioso punto al finalizar en la décima posición, pero sus declaraciones tras bajarse del monoplaza incendiaron las redes sociales.
Según el joven talento, la gestión de la dirección de carrera en el GP de China fue inconsistente y perjudicó directamente su estrategia de neumáticos.
Desde el inicio de la jornada, el equipo Alpine apostó por una táctica diferenciada para Franco Colapinto.
Mientras la mayoría de la parrilla optó por empezar con el compuesto medio o blando, el argentino salió con el neumático duro.
El objetivo era claro: estirar la primera parada, aprovechar el bajo peso del coche al final de la carrera y atacar con gomas nuevas cuando los demás sufrieran degradación.
Sin embargo, el destino de la carrera cambió drásticamente en la vuelta 10. La detención del Aston Martin de Lance Stroll en una zona del trazado provocó la salida inmediata del Safety Car.
Esta neutralización física de la carrera fue un «regalo» para los pilotos que habían salido con neumáticos más blandos, ya que pudieron realizar su parada en boxes perdiendo la mitad de tiempo que en condiciones normales.
«Estábamos en una posición estratégica ideal para ir largos y atacar al final, pero el coche de seguridad nos dejó vendidos«, confesó Franco Colapinto.
La principal queja de Franco Colapinto radica en la falta de un criterio unificado por parte de la FIA. El argentino comparó lo vivido en el GP de China con eventos anteriores de la temporada, como el Gran Premio de Australia.
«No entiendo la lógica de esta decisión. Para el primer coche que se queda parado, sacan un Safety Car que compacta todo el grupo. Sinceramente, eso mató mi carrera y nuestras opciones de un Top 5«, sentenció con dureza Franco Colapinto.
En Melbourne, incidentes de mayor envergadura —como un coche con fuego en pista— se resolvieron mediante un Virtual Safety Car (VSC), lo cual mantiene las distancias entre los competidores.
En cambio, en China, la dirección de carrera optó por el coche de seguridad físico ante el primer monoplaza detenido, agrupando al pelotón y eliminando cualquier ventaja estratégica previa
La carrera de Franco Colapinto no solo se vio afectada por la estrategia. Tras su paso por boxes en la vuelta 33 para montar el compuesto medio, el argentino se vio envuelto en una lucha feroz en la zona media.
Fue en ese momento cuando el Haas de Esteban Ocon realizó una maniobra excesivamente optimista que terminó en contacto.
El impacto provocó daños visibles en el fondo plano del monoplaza de Alpine. En la Fórmula 1 moderna, cualquier irregularidad en el suelo del coche supone una pérdida masiva de carga aerodinámica.
Esto obligó a Franco Colapinto a modificar su estilo de conducción durante las últimas 20 vueltas, luchando contra un graining severo en el neumático delantero izquierdo.
Pese a todas las adversidades, la resiliencia de Franco Colapinto tuvo premio.
En la vuelta 46, el Red Bull de Max Verstappen sufrió una pérdida repentina de potencia que le obligó a abandonar. Este incidente permitió que el argentino escalara hasta la décima posición definitiva.
Este GP de China ha demostrado dos cosas fundamentales sobre Franco Colapinto: su capacidad para gestionar neumáticos en condiciones críticas y su carácter para cuestionar las decisiones que considera injustas dentro del Gran Circo.
Con este punto en el bolsillo, el equipo Alpine viaja a la próxima cita con la esperanza de que la fortuna y la «lógica» de la F1 estén, por fin, de su lado.