Alcanzado el parón estival de la primera temporada bajo esta normativa, el reglamento F1 2026 sigue en el centro del huracán por la excesiva dependencia de la parte eléctrica en las unidades de potencia.
Sin embargo, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) ha decidido romper su silencio: Nikolas Tombazis ha calificado de «pena» no haber intervenido antes, señalando directamente al complejo entramado de gobernanza como el gran culpable de no haber frenado el problema a tiempo.
Mientras que desde la propia Fórmula 1 se defienden apelando al respaldo de las audiencias, las estrellas de la parrilla han sido contundentes.
Las duras declaraciones de Max Verstappen tachando estos monoplazas de «Fórmula E con esteroides», o las quejas de Oscar Piastri sobre parrillas decididas por algoritmos de la batería, reflejan el enorme descontento que reina entre los competidores.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas del organismo rector, ha admitido que en la FIA no les cogieron por sorpresa los ataques de los pilotos respecto a la gestión energética o el severo clipping (pérdida de potencia eléctrica al final de las rectas).
«Anticipamos muchas de las cosas de las que se han quejado durante los dos años previos al lanzamiento de la temporada. Intentamos aplicar cambios, pero fracasamos debido al sistema de gobernanza vigente«, reconoció Tombazis.
El directivo explicó que los parches técnicos aprobados recientemente para el bienio 2027-2028 (que buscan suavizar el reparto de potencia a un ratio 60-40) deberían haberse implementado mucho antes.
No obstante, el pacto firmado en 2022 con los fabricantes de motor (OEM) ató de pies y manos a la Federación:
Acuerdo de gobernanza blindado: Los motoristas (incluidas las nuevas marcas como Audi) firmaron un marco regulatorio donde se fijaban techos presupuestarios y normas de desarrollo.
Bloqueo por veto: Para modificar cualquier norma técnica antes de 2026 se requería una mayoría cualificada de al menos cuatro motoristas.
Falta de consenso: Durante las reuniones de los años previos, no se logró el respaldo necesario de las marcas para retocar la normativa, ya que algunas firmantes no querían perder la ventaja en el desarrollo que ya habían iniciado.
Tombazis recordó que, allá por 2022, las marcas exigieron un reparto de potencia del 50% térmico y 50% eléctrico como condición indispensable para comprometer su entrada o permanencia en el Gran Circo. «Si no hubiésemos cedido a ese requisito, solo habríamos tenido a dos motoristas en la Fórmula 1, lo cual habría sido un problema gigantesco«, argumentó.
A pesar de que las simulaciones de los equipos ya mostraban deficiencias críticas desde hace cuatro años —mucho antes de que Verstappen lo denunciara públicamente en el GP de Austria de 2023—, la FIA se vio incapaz de dar marcha atrás de forma unilateral en el reglamento F1 2026 sin romper los contratos legales firmados con las marcas automovilísticas.
A pesar del descontento generalizado con los motores y su reparto de energía, Tombazis quiso romper una lanza a favor de la competición vista hasta la fecha en esta primera mitad de campeonato.
El responsable de la FIA subrayó que, a diferencia de otros inicios de era reglamentaria donde el dominio del equipo puntero provocaba carreras totalmente soporíferas, el comportamiento en pista en 2026 está siendo vibrante. A pesar de la ventaja técnica que está demostrando Mercedes en esta era, la degradación de las baterías y los rebufos están propiciando adelantamientos constantes y un elevado grado de incertidumbre en las posiciones de podio.