La F1 regresa esta semana a la actividad en Miami y uno de los equipos que despertará más interés es WILLIAMS F1.
Durante el reciente Auto China 2026, la confirmación de que BYD está hablando con la FOM para entrar en la parrilla ha disparado todas las alarmas.
Aunque el Gran Circo acaba de expandirse a 11 equipos con la llegada de CADILLAC, la resistencia de las escuderías actuales a repartir más el «pastel» de los premios apunta a una única dirección: la compra de una estructura existente.
Y ahí es donde entra en juego la venta de WILLIAMS F1 a BYD
La lógica detrás de esta operación es puramente financiera, un lenguaje que DORILTON CAPITAL domina a la perfección.
En 2020, el fondo de inversión estadounidense compró WILLIAMS F1 a la familia fundadora por unos 152 millones de libras.
A finales del año pasado, el equipo ya estaba valorado en 1.600 millones de libras.
Estamos hablando de multiplicar por diez la inversión inicial en apenas cinco años.
Para un fondo de inversión, cuyo trabajo es «hacer dinero», una oferta «masiva» de BYD sería prácticamente imposible de rechazar.
Aunque James Vowles ha intentado modernizar la escudería de Grove, los resultados en pista no terminan de acompañar en este inicio de 2026, lo que aumenta la presión y podría acelerar una salida de los actuales dueños si el cheque es lo suficientemente grande.
Uno de los puntos más interesantes de esta posible venta de WILLIAMS F1 a BYD es la alianza técnica que podría nacer de ella.
Se especula con que BYD podría entrar inicialmente utilizando motores AUDI.
Desestimando el acuerdo que el equipo WILLIAMS F1 tiene actualmente con Mercedes.
¿Por qué AUDI? Porque ambas compañías ya tienen una relación previa y a la Fórmula 1 le interesa que el fabricante alemán tenga un segundo equipo cliente para asegurar su permanencia y ampliar su huella en la competición.
Este acuerdo serviría de puente hasta el próximo ciclo reglamentario de 2031, donde BYD podría desembarcar con su propia unidad de potencia, aprovechando su hegemonía mundial en tecnología de baterías.
Esta es la gran incógnita que circula por el paddock. La compra por parte de BYD podría suponer la desaparición definitiva del nombre de WILLIAMS F1 de la parrilla, un golpe duro para los nostálgicos pero una realidad en la F1 moderna.
Aunque existen otras opciones sobre la mesa, como ALPINE (con Flavio Briatore abierto a negociaciones), WILLIAMS F1 sigue siendo el objetivo más «limpio» y con mayor potencial de retorno para los inversores chinos.
La venta de WILLIAMS F1 a BYD supondría la entrada definitiva de la industria automotriz china en la élite del motorsport.
Tras ver lo difícil que fue para CADILLAC entrar como equipo nuevo, BYD parece dispuesta a tomar el camino más rápido: el de la cartera.