La Fórmula 1 podría ampliar próximamente su parrilla hasta alcanzar los doce equipos con la llegada de alguno de los fabricantes chinos interesados, pero cualquier nueva estructura en un hueco en el campeonato tendrá que atenerse innegociablemente a los términos y normativas de la Federación Internacional.
Durante su intervención en el Foro de Nueva Economía celebrado en Madrid, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha confirmado públicamente que existen conversaciones preliminares abiertas con grandes colosos de la automoción asiática, señalando directamente a fabricantes chinos como BYD y Geely, aunque advirtiendo con firmeza que el organismo regulador no modificará su marco reglamentario para complacer de forma individual a ningún fabricante entrante.
Sin embargo, las intenciones de marcas punteras procedentes de China presentan un enfoque diferencial y complejo: su objetivo prioritario no pasa por absorber o adquirir una escudería ya asentada en el paddock —la vía que en su día escogió Audi al hacerse con el control de Sauber—, sino por fundar una marca y un equipo completamente nuevo desde cero.
Una maniobra de esta envergadura obligaría necesariamente a la FIA a reactivar un nuevo proceso formal de selección y concurso público.
Una propuesta económica y técnica rigurosa: Ben Sulayem reveló sin tapujos haber mantenido reuniones directas con los máximos responsables de BYD.
Ante la negativa de la marca a comprar un equipo ya existente y su insistencia en crear una estructura propia, la respuesta de la FIA fue clara y contundente: deben regresar con una oferta seria, sólida y con garantías de viabilidad a largo plazo.
Inamovilidad y estabilidad reglamentaria: La cúpula directiva del organismo ha descartado tajantemente alterar las reglas de juego de la categoría solo para favorecer la entrada de marcas altamente especializadas en la electrificación pura.
Aunque se reconoce el liderazgo tecnológico de China en este sector, Ben Sulayem recordó que la F1 persigue la sostenibilidad medioambiental a través de un abanico amplio de soluciones técnicas, que incluyen combustibles 100% sostenibles, la futura introducción del hidrógeno y los actuales sistemas híbridos.
El atractivo estratégico del mercado chino: Con la consolidación de un Gran Premio en territorio chino y el precedente histórico dejado recientemente por pilotos de la talla de Zhou Guanyu en la categoría reina, la incorporación de uno de los fabricantes chinos encaja con la visión comercial de la Fórmula One Management (FOM), siempre y cuando se haga bajo un marco de absoluta equidad competitiva.
Con la vista situada a medio plazo en el horizonte normativo y el cambio de ciclo técnico programado con la llegada de los motores V8 de cara a 2031 —un escenario que se postula como la ventana de entrada más lógica y orgánica para cualquier nuevo aspirante—, la puerta para albergar un duodécimo equipo continúa formalmente entreabierta.
No obstante, el mensaje institucional lanzado desde Madrid deja la decisión de mano de los fabricantes chinos, que deberán demostrar su capacidad financiera, solvencia tecnológica y compromiso inquebrantable con las reglas del automovilismo mundial si realmente aspiran a ganarse un sitio en la parrilla de salida.