La incertidumbre ha rodeado al paddock en la previa del Gran Premio de los Países Bajos. La empresa propietaria del equipo Cadillac F1, TWG Global, ha tomado cartas en el asunto para acallar los crecientes rumores sobre una posible venta de la estructura.
Estas especulaciones surgieron a raíz de la delicada situación que atraviesa su director y propietario multimillonario, Mark Walter, actualmente bajo la lupa del gobierno de Estados Unidos.
TWG Motorsports emitió un comunicado oficial antes de la cita en Zandvoort para zanjar las especulaciones: «TWG no está considerando la venta del equipo Cadillac ni de ninguna otra parte de TWG Motorsport«.
La intervención de la cúpula directiva de TWG y Cadillac F1 era necesaria tras una semana de gran turbulencia financiera. Mark Walter se encuentra en el punto de mira de la justicia estadounidense y de la SEC (Comisión de Bolsa y Valores) en una investigación federal centrada en cuatro empresas intermediarias de su imperio empresarial por supuestos préstamos no declarados.
Las dudas sobre la estabilidad de su portafolio deportivo aumentaron drásticamente tras su decisión de vender su participación en Los Ángeles Lakers (NBA) apenas 14 meses después de haberla adquirido. Aunque la operación le reportó notables beneficios, desató el temor sobre el futuro del resto de sus activos deportivos, que incluyen al Chelsea FC, los LA Dodgers y el paraguas de TWG Motorsports (que engloba a Cadillac F1 y a los equipos de Andretti Global en IndyCar y Fórmula E).
La investigación se centra en cómo las aseguradoras de su propiedad —concretamente Delaware Life Insurance y Clear Spring Life and Annuity (unidades de Group 1001)— utilizaron fondos de pólizas y rentas vitalicias para realizar operaciones de crédito privado.
Las autoridades federales y un gran jurado investigan a cuatro empresas intermediarias y analizan cerca de 17.000 millones de dólares en transacciones.
El núcleo de la acusación o sospecha regulatoria radica en si estas compañías ocultaron conexiones financieras y no revelaron adecuadamente que miles de millones en préstamos terminaban respaldando de forma cruzada a otras empresas del imperio de Walter.
Por su parte, el director ejecutivo de TWG Motorsports, Dan Towriss, optó por ausentarse de Zandvoort este fin de semana para seguir de cerca la actualidad de la IndyCar en Washington D.C., mientras Cadillac F1 busca centrarse estrictamente en el rendimiento deportivo sobre el asfalto.
Esta crisis institucional coincide con un profundo lavado de cara en la dirección deportiva. La semana pasada, el equipo prescindió de Graeme Lowdon y situó al frente a Marcin Budkowski como nuevo director de equipo.
Preguntado sobre si la tormenta judicial de TWG salpicará a la estructura de la F1, Budkowski fue tajante: «No ha habido absolutamente ninguna discusión sobre eso; no tengo ninguna duda de que no hay influencia alguna«.
El nuevo máximo responsable añadió que la construcción de la nueva fábrica y su propio nombramiento demuestran el firme compromiso inversor detrás del equipo, buscando dejar atrás el ruido de los despachos para centrarse en el asfalto.