La mítica industria automotriz española está de vuelta con argumentos de peso.
Santana Motors ha desvelado de forma oficial el nuevo Santana Cajal, el segundo modelo que abandera la ambiciosa etapa de refundación de la histórica marca andaluza.
Lejos de ceder ante las tendencias comerciales efímeras, los responsables de la firma de Jaén han sido tajantes durante la presentación de su nueva criatura: «Esto es un todoterreno, no es un SUV«.
Con esta declaración de intenciones, la compañía recupera un nicho de mercado abandonado por la gran mayoría de fabricantes, apostando por el trabajo duro en el campo sin renunciar al lujo interior.
La estrategia de la renovada firma española no se detiene aquí. El lanzamiento del Cajal es solo la punta de lanza de una agresiva hoja de ruta que contempla la llegada de no menos de cuatro nuevos modelos y versiones adicionales a lo largo de los próximos seis meses.
Las primeras entregas a clientes están programadas para diciembre de 2026.
Para ganarse el derecho a lucir el logotipo de una firma con semejante legado off-road, el nuevo Santana Cajal recurre a una arquitectura mecánica clásica y robusta. Está construido sobre un chasis de largueros y traviesas tradicionales, e incorpora un sistema de tracción integral conectable con reductora y tres bloqueos de diferencial independientes.
El corazón del vehículo es un propulsor diésel de 2,0 litros que desarrolla una potencia de 163 CV y un generoso par motor de 390 Nm. Esta mecánica americana, desarrollada por los especialistas de Cummins, se asocia en exclusiva a una contrastada transmisión automática ZF de ocho velocidades.
El conjunto mecánico está gestionado por un cerebro electrónico capaz de ofrecer hasta once modos de conducción específicos para afrontar con plenas garantías terrenos complicados como asfalto, nieve, arena, barro, rocas o vadeos profundos.
Las cotas todoterreno del modelo checo confirman que no se trata de un simple vehículo recreativo. Presume de una altura libre al suelo de 22 centímetros, unos ángulos de ataque y salida de 37 y 31 grados respectivamente, y una capacidad de vadeo declarada de 80 centímetros. Además, su robustez estructural le permite remolcar hasta 2.500 kilos de peso, apoyado en un generoso depósito de gasoil de 85 litros de capacidad.
La cúpula de la empresa ha insistido en que el lanzamiento de este modelo responde a un ejercicio de coherencia histórica con la factoría de Linares:
«¿Qué es Santana? ¿De dónde viene Santana? En estos coches se está reconociendo todo lo que hicimos en el pasado. Tenemos una fábrica, una historia y estamos fuertemente ligados a la tierra«.
Como muestra de esta filosofía, las futuras denominaciones comerciales rendirán homenaje a grandes personajes de la historia española, comenzando por el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, emblema de la audacia y la investigación..
Para finales de este año, Santana Motors contará con 60 concesionarios operativos que cubrirán el 95% del territorio nacional, todos ellos ambientados con motivos culturales patrios bajo el lema institucional «100% español».
El habitáculo del Cajal contrasta su robustez exterior con una atmósfera puramente tecnológica en la que destacan hasta cinco pantallas digitales. El conductor dispone de un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas y una pantalla central multimedia de 12,8 pulgadas.
La gran novedad radica en la tercera pantalla del mismo tamaño ubicada frente al acompañante, diseñada específicamente para las labores de copilotaje en rutas off-road al mostrar datos en tiempo real sobre la brújula, la inclinación lateral, la profundidad del vadeo y el estado de los diferenciales.
El equipamiento se completa con asientos de cuero, techo panorámico, un sistema de sonido de 10 altavoces con subwoofer y una base de carga inalámbrica de 50 W. De cara al futuro, la marca no descarta desarrollar variantes más espartanas destinadas a flotas de servicios públicos y fuerzas de seguridad del Estado.