Verstappen ha provocado un auténtico terremoto en el paddock de Baréin.
Tras subirse al nuevo monoplaza de Red Bull, el tetracampeón del mundo no ha contenido sus críticas hacia un reglamento que califica de «poco divertido» y, en sus propias palabras, «anti-carreras».
Para Max, el enfoque extremo en la gestión de energía está alejando a la categoría de su esencia competitiva.
El principal motivo del enfado de Verstappen es la nueva arquitectura de los motores.
Con la eliminación del MGU-H y el aumento drástico de la potencia eléctrica (que ahora aporta casi el 50% del total), los pilotos deben centrarse más en ahorrar batería que en pilotar al límite.
«Conducirlos no es muy divertido, para ser sincero. Yo diría que la palabra adecuada es gestión. No se parece mucho a la Fórmula 1; se parece más a la Fórmula E con esteroides«, sentenció Max tras completar sus primeras tandas largas.
Esta dependencia de la eficiencia energética obliga a los pilotos a levantar el pie en plena recta para recuperar energía, algo que rompe el ritmo natural de una competición de élite.
Otro punto crítico para Verstappen es la introducción de la aerodinámica activa.
Los nuevos coches cuentan con alerones móviles que cambian de posición según se encuentren en una curva (Modo Z) o en una recta (Modo X). Aunque esto busca reducir la resistencia al aire y compensar la falta de potencia térmica, los pilotos informan de una sensación de conducción «artificial».
Este sistema, sumado a coches más cortos y ligeros, debería hacerlos más ágiles en teoría. Sin embargo, en la práctica, Max asegura que el agarre actual es bajo y que la configuración del coche se siente como un «gran paso atrás» en comparación con la era del efecto suelo.
Es una situación similar a la que atraviesan otros equipos, como el AMR26 de Aston Martin, que también ha mostrado dificultades en estas transiciones aerodinámicas.
La gran pregunta que circula por el pit lane es si estas nuevas reglas acelerarán el adiós del neerlandés.
Verstappen ha dejado claro en repetidas ocasiones que ganar no lo es todo: el placer de conducir es su motor principal.
«Un coche ganador no me importa si no es divertido de conducir. En esta etapa de mi carrera, también estoy explorando otras cosas fuera de la F1″, confesó el piloto de Red Bull.
Si los monoplazas no recuperan la «chispa» de la velocidad pura y la lucha sin restricciones de batería, es muy probable que 2028 —o incluso antes— sea la fecha definitiva para su salida de la categoría reina.