Tras su paso por la Fórmula 1 y el WEC, Mick Schumacher se prepara para su primera temporada en IndyCar con el equipo Rahal Letterman Lanigan (RLL).
El hijo del siete veces campeón del mundo llega decidido a adaptarse a la categoría estadounidense, con la mirada puesta en construir su propio camino y superar los retos de los circuitos ovales y las nuevas métricas de la competición.
Schumacher reconoce que uno de los mayores desafíos es adaptarse al vocabulario y las métricas de IndyCar, distintas de las empleadas en Europa.
“Es sobre todo una cuestión de vocabulario, que es muy diferente. Las métricas también cambian: en lugar de metros, hablamos en pies o yards. Es bastante complicado para mí de momento, pero el equipo ha sido fantástico en ayudarme a adaptarme”.
El piloto alemán se beneficiará de la experiencia de Graham Rahal, compañero y veterano de la categoría, que le guiará en la comprensión de las estrategias de carrera, trazadas y aerodinámica en los ovales.
Mick pilotará la Dallara-Honda n.º 47, un número que combina su cifra favorita, el 4, y la de su padre, 7.
“Cuando encuentras un número que te representa, es natural mantenerlo. Lo llevaré con orgullo”, asegura.
“Abordo la temporada sabiendo mucho mejor lo que quiero y cómo quiero que sucedan las cosas. Es muy diferente de mi primer año en F1”.
Uno de los principales retos es competir en circuitos ovales, desconocidos para él, y adaptarse a los spotters, que alertan de la presencia de otros monoplazas.
Schumacher ha solicitado un sistema de radio a doble vía para mantenerse informado en pista.
“Hay límites en el simulador. No se pueden reproducir completamente los baches o el comportamiento exacto del coche, pero tendré tiempo de adaptarme y aprender lo que significa rodar en un óvalo”.
A pesar de la dificultad del desafío, Mick Schumacher se muestra entusiasmado y preparado.
Su debut en IndyCar le ofrece la oportunidad de forjar su propia historia y marcar su camino más allá de la fama y legado de Michael Schumacher.