Tras despedirse de la Fórmula 1, Daniel Ricciardo busca nuevas emociones en la Baja 1000. El australiano asegura que la diversión y el aprendizaje extremo serán su guía mientras se adentra en el desierto.
“Monaco es increíble, pero el salto de hoy ha sido alucinante”, sonríe Ricciardo tras probar un Ford T1+ con su copiloto Mitch.
“Me llevé más de lo esperado, ¡pero ha sido brutal! Un par de eventos más y el año que viene veremos dónde estoy”.
Pero la Baja no es un paseo.
Son mil millas de desierto, con saltos, piedras y navegación casi a ciegas. Incluso estrellas de circuito como Fernando Alonso han sido humilladas fuera del asfalto: en el Dakar 2020 terminó volcando su Hilux en la etapa 10 antes de salvar un 13º puesto.
Ricciardo parece buscar exactamente eso: sensación, instinto y adrenalina pura, un terreno donde la confianza y la lectura del terreno importan más que los datos y simuladores.
Si Ricciardo aterriza en la Baja 1000 el próximo año, no esperes el circo de la F1.
Sí espera un piloto experimentado, valiente y con hambre de diversión, listo para dejar su marca en el desierto.
Y si logra aterrizar sin incidentes, su sonrisa dirá todo lo que necesitas saber.