La continuidad de Fernando Alonso en la Fórmula 1 para la próxima temporada se encuentra en una encrucijada crítica debido al discreto rendimiento del motor Honda en el monoplaza de Aston Martin.
Ante este panorama de incertidumbre competitiva, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha puesto en marcha una ofensiva diplomática y reglamentaria de última hora para evitar la retirada anticipada del piloto asturiano y garantizar que su marcha se produzca en sus propias condiciones.
Tras una sincera y reveladora conversación durante el Gran Premio de Italia en Monza, donde el bicampeón del mundo admitió sentirse profundamente frustrado por su falta de competitividad actual, los engranajes institucionales se han acelerado.
Con motivo de la cita celebrada este fin de semana en el circuito de Madrid (Madring), Ben Sulayem mantuvo un encuentro clave a puerta cerrada con el propietario del equipo, Lawrence Stroll.
El objetivo primordial de esta cumbre pasa por diseñar un paquete de medidas de desarrollo excepcional que permita maquillar los problemas estructurales de la unidad de potencia japonesa de cara a la próxima campaña.
Las declaraciones recientes de Fernando Alonso en Madrid, insinuando que la normativa del próximo año todavía podría sufrir modificaciones inesperadas, desataron todo tipo de especulaciones en el paddock.
Cuestionado al respecto, el director de operaciones en pista de Aston Martin, Mike Krack, prefirió mantener la cautela, aunque admitió públicamente que la estructura del equipo hará todo lo que esté en su mano para acomodar las peticiones del asturiano y retener su talento incalculable.
Flexibilización reglamentaria: La FIA estudia fórmulas para conceder nuevas excepciones técnicas, mayores libertades de homologación o un incremento en los márgenes de gasto asignados a Honda, ampliando las bases del mecanismo ADUO aprobado el pasado mes de mayo.
Diálogo directo con el piloto: El propio Ben Sulayem reconoció públicamente haberle pedido a Fernando Alonso que formule sus propias exigencias técnicas de forma directa para estudiar su viabilidad legal y reglamentaria.
El consenso de los fabricantes rivales: Cualquier modificación profunda en el reglamento técnico requerirá el visto bueno y la solidaridad del resto de los motoristas de la parrilla, un acuerdo complejo que la FIA confía en ablandar apelando al beneficio general del campeonato.
La postura oficial de la cúpula directiva de la FIA es inflexible en este sentido: la categoría reina no puede permitirse el lujo de perder a una de sus mayores leyendas vivas por culpa de un déficit puramente mecánico y coyuntural.
La pelota se encuentra ahora mismo sobre el tejado de un Fernando Alonso que sopesa cuidadosamente cada movimiento, consciente de que su decisión final dependerá de las garantías reales de competitividad que le ofrezcan sobre el asfalto a corto plazo.