Parece que Porsche planea «jubilar» el Porsche Taycan a más tardar en 2030. La decisión en caso de tomarse pondrá fin a la andadura comercial del primer modelo puramente eléctrico de la marca, lanzado originalmente en 2019.
Según un informe publicado por la revista económica alemana Wirtschaftswoche, la cúpula directiva barajó inicialmente dos alternativas drásticas ante la caída de la demanda: trasladar la línea de ensamblaje desde la planta histórica de Stuttgart-Zuffenhausen hasta las instalaciones de Leipzig —donde el nivel de utilización de la capacidad productiva ha estado muy por debajo de las previsiones— o bien proceder a su cancelación inmediata.
Finalmente, se ha optado por un punto intermedio acordado con el comité de empresa: una retirada escalonada a lo largo de los próximos años. De este modo, la fabricación del Taycan continuará en Stuttgart hasta su extinción definitiva sin sufrir mudanzas geográficas de última hora.
Los datos de matriculación explican en buena medida este giro estratégico. Tras alcanzar un pico de 40.960 unidades entregadas en 2023, las cifras del Porsche Taycan sufrieron un desplome progresivo hasta matricular apenas 16.339 vehículos en 2025.
La tendencia bajista se ha consolidado en la primera mitad de 2026, con tan solo 6.219 unidades vendidas y múltiples parones temporales en las líneas de montaje debido a la escasez de pedidos.
Preguntado al respecto el pasado mes de julio por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, el CEO de Porsche, Michael Leiters, evitó confirmar los planes a largo plazo:
«A corto plazo no planeamos descatalogar el Taycan. Hemos invertido mucho en el modelo y queremos observar cómo evoluciona la demanda«.
Este escenario contrasta con las ambiciosas proyecciones anunciadas por el exdirector ejecutivo Oliver Blume durante la salida a bolsa de la compañía en 2022, cuando se fijó el objetivo de que el 80% de las ventas globales fueran totalmente eléctricas para 2030, una meta que hoy se antoja cuesta arriba.
A pesar de la posible despedida del Porsche Taycan, Porsche no planea renunciar al segmento de las berlinas deportivas de altas prestaciones.
Los analistas apuntan a que su relevo natural podría integrarse dentro de la quinta generación del Panamera, replicando la estrategia comercial aplicada en los exitosos Macan y Cayenne.
Bajo este enfoque, las variantes con motor de combustión interna, híbridas enchufables y puramente eléctricas convivirían bajo una misma denominación comercial pero con identidades estéticas diferenciadas.
La planta de Leipzig se perfila como el escenario ideal para esta consolidación. Sus líneas de producción flexibles ya ensamblan de forma simultánea el Panamera y el Macan eléctrico, permitiendo fabricar bajo un mismo techo diferentes tecnologías motrices.
Mientras tanto, Stuttgart seguirá centrada en la producción del icónico 911 y en amortiguar el golpe financiero derivado de los recientes saneamientos contables, que ascienden a 1.800 millones de euros en concepto de retrasos en el desarrollo de plataformas.