Los secretos de CUPRA KIRO en la Fórmula E

 De la mano de David Crespo e Ignacio Llanso, ingenieros de estrategia de CUPRA KIRO, nos adentramos en las tripas del equipo para descubrir cómo se construye, paso a paso, la táctica perfecta en la competición eléctrica más exigente del planeta.

Detrás de cada adelantamiento al límite, de cada gestión milimétrica de la batería y de cada podio en la Fórmula E, se esconde un ejército silencioso de mentes analíticas.

Cuando las luces del semáforo se apagan, la suerte está prácticamente echada, porque el trabajo real de ingeniería ha comenzado mucho antes.

La hoja de ruta de la escudería no arranca el viernes de gran premio, sino 21 días antes de cada cita.

Es en ese momento cuando la FIA libera los datos técnicos oficiales del circuito y las reglas del Attack Mode (el modo de ataque obligatorio que otorga un extra de potencia temporal).

A partir de ahí, los ordenadores de la formación echan humo combinando algoritmos, Big Data y registros históricos.

«Analizamos aquellas carreras del pasado con características similares. Las resumimos en varios KPI (indicadores clave de rendimiento) y estadísticas para predecir qué va a suceder y tomar decisiones«, desvela David Crespo.

El nivel de previsión es tan extremo que el equipo elabora «un documento de entre diez y veinte páginas con opciones para cubrir cualquier variante en una misma carrera«.

Conexión directa entre el box y los CUPRA KIRO

Una vez que el monoplaza está en pista, la teoría se somete al momento de la verdad.

Los ingenieros de CUPRA KIRO monitorizan de forma ininterrumpida los tiempos por vuelta, las distancias (gaps) entre los pilotos y, el factor más crítico en esta disciplina: el consumo energético.

Para maximizar el rendimiento, el equipo cuenta con una estructura bicéfala.

Mientras los ingenieros de pista operan desde el circuito, el centro de control de CUPRA KIRO en Silverstone (Reino Unido) procesa variables externas como la meteorología o la degradación del asfalto. Incluso monitorizan las frecuencias de radio de los rivales.

«Escuchamos las radios de otros competidores para comprender qué están haciendo y reaccionar en consecuencia«, admite Crespo. Es un juego de ajedrez a casi 300 km/h.

El factor humano: No saturar al piloto en el monoplaza

Toda la tecnología del mundo es estéril si el piloto no confía en la estrategia.

Por ello, el feedback humano sigue siendo la métrica que más cotiza en el box. Ignacio Llanso destaca que, a pesar de las simulaciones, el testimonio del piloto es el que dicta la última palabra:

«Lo que más pesa es el testimonio de los pilotos. Ellos son los encargados de ejecutar en carrera, por eso necesitamos que estén alineados con nuestras propuestas. Hay que apoyarse muchísimo en su criterio«.

Las claves de la comunicación en pista:

Gestión de la información: Filtrar los datos para no estresar ni saturar al piloto mientras gestiona las inercias del coche.

Mensajes clave: Avisar únicamente de los escenarios que él no puede ver desde el cockpit (tráfico limpio, estrategias de ahorro o ventanas para activar el Attack Mode).

Ejecución: Traducir los números de los ingenieros en órdenes de pilotaje directas y concisas.

El éxito de CUPRA KIRO en la Fórmula E demuestra que la eficiencia no solo se mide en kilovatios, sino en la perfecta comunión entre la precisión matemática de sus ingenieros y las manos del piloto en el asfalto.