El rugido del óvalo azul volverá a la categoría reina de la resistencia antes de lo que muchos esperaban.
Ford Racing ha confirmado que su ambicioso proyecto Ford Hypercar 2027 sigue «en tiempo y forma», cumpliendo a rajatabla un calendario que los llevará a poner su nueva bestia en pista durante el tercer trimestre de este mismo año.
Con el chasis de Oreca como columna vertebral y un corazón diseñado íntegramente en Estados Unidos, la cuenta atrás para ver a Ford peleando por la victoria absoluta en las 24 Horas de Le Mans ha comenzado oficialmente.
La estrategia de Ford para su regreso a la cima no deja nada al azar. En lugar de desarrollar un chasis desde cero, se han aliado con los maestros franceses de Oreca.
Esta decisión es clave: Oreca es sinónimo de fiabilidad y rendimiento en el mundo de los prototipos, y su base en el sur de Francia, cerca del Circuito de Paul Ricard, será el epicentro del ensamblaje inicial.
Actualmente, Ford ya está presente en el WEC a través del Mustang GT3 Evo en la categoría LMGT3.
Esta experiencia está siendo vital para entender la dinámica del campeonato, los neumáticos y la gestión de carrera de la FIA.
El salto a la categoría Hypercar en 2027 supone recuperar el espíritu del legendario Ford GT, pero con una tecnología híbrida de última generación bajo el reglamento LMDh.
El motor, junto con todo su complejo software de gestión, ha sido diseñado en las instalaciones de Ford Racing en Norteamérica.
Dan Sayers, responsable del programa, ha confirmado que el ensamblaje del propulsor con el chasis Oreca comenzará en las próximas semanas. Es una colaboración transatlántica donde la precisión francesa se encuentra con el músculo tecnológico estadounidense.
«Estamos exactamente donde esperábamos estar«, afirma Sayers.
El proceso de homologación ya ha comenzado, un paso administrativo crítico para asegurar que el coche cumple con la «ventana de rendimiento» impuesta por el Balance of Performance (BoP) de la categoría.
El plan de desarrollo de Ford es tan agresivo como su diseño. Tras el ensamblaje inicial en Europa, el coche afrontará una semana crítica de «shakedown» o desverminado en el sur de Francia (previsiblemente en Le Castellet).
El objetivo inicial es detectar fallos menores de juventud y asegurar que todos los sistemas integrados —híbridos y mecánicos— se comunican correctamente.
Sesiones de 30 horas en Europa:
Ford no se conforma con tandas cortas. El equipo planea sesiones maratonianas para poner a prueba la resistencia del paquete técnico.
El salto a América:
Tras los primeros meses en suelo europeo, el programa se trasladará a Estados Unidos.
Sebring como Juez de Paz:
El bacheado trazado de Sebring, en Florida, será el escenario de una segunda sesión de 30 horas. Si el coche sobrevive a las vibraciones y exigencias de Sebring, estará listo para cualquier circuito del calendario mundial.
A diferencia de otros fabricantes que han sufrido retrasos en el desarrollo de sus sistemas de software, Ford parece haber tomado la delantera al centralizar el desarrollo lógico en EE. UU.
La capacidad de análisis de datos entre sesión y sesión será el factor diferencial. Ford no solo quiere rodar kilómetros; quiere «digerir» la información para llegar a la primera cita del WEC 2027 con un coche capaz de ganar desde el primer minuto.
El regreso de Ford no es solo una noticia nostálgica; es un movimiento estratégico que sitúa a la marca frente a Ferrari, Toyota y Porsche en la mayor batalla tecnológica de la historia de la resistencia.