El propio Stefano Domenicali, ha salido al paso de las crecientes críticas. Ante las voces que alertan sobre los fallos del nuevo reglamento técnico, el mandatario italiano ha sido tajante: no hay lugar para el pánico.
La F1 2026 representa el mayor cambio simultáneo en la historia del deporte, combinando una revolución en las unidades de potencia con una aerodinámica activa totalmente nueva.
Sin embargo, lo que para muchos es una oportunidad, para los pilotos se ha convertido en una fuente de ansiedad
Varios pesos pesados de la parrilla han expresado su preocupación por cómo se deben conducir estos nuevos monoplazas.
El énfasis extremo en la gestión de la energía (energy management) y el despliegue eléctrico ha hecho que algunos sugieran que los coches serán más lentos en ciertos tramos y que adelantar será una tarea mucho más compleja que en 2025.
Stefano Domenicali, sin embargo, no reconoce estos obstáculos:
«No entiendo a qué viene todo este pánico”, declaró.
“Habrá carreras increíbles y muchísima acción. Por eso, aunque la prudencia siempre forma parte de mi estilo, no estoy preocupado en absoluto”.
El gran temor de los puristas y de la propia FIA es que el espectáculo se resienta si los coches dependen demasiado de la batería y pierden velocidad punta en las rectas. Ante esto, el CEO de la F1 lanza un mensaje de calma y unidad:
Soluciones en conjunto: Si algo no funciona como se esperaba, la F1, la FIA y los equipos se sentarán a buscar soluciones técnicas inmediatas.
Adaptación constante: El sistema está preparado para reaccionar y rectificar si el espectáculo se ve comprometido.
Uno de los puntos más polémicos de la F1 2026 es el cambio en el sonido debido a la mayor dependencia eléctrica.
Domenicali cree que este debate está sobredimensionado:
“Garantizo que el 99,9% de los aficionados no notará la diferencia en el sonido porque es casi imposible. Solo los fans más sofisticados entenderán los matices en situaciones específicas”, afirmó con seguridad Stefano Domenicali.
Nunca antes la Fórmula 1 había intentado cambiar motor y chasis al mismo tiempo de forma tan radical. Este «borrón y cuenta nueva» busca atraer a nuevos fabricantes (como Audi o Ford), pero ha puesto a los ingenieros al límite.
A pesar de los desafíos técnicos, la postura de la FOM es clara: el sistema es sólido y la competición será más apretada que nunca.