Tesla apuesta por los robots y anuncia el fin de los Model S y Model X

Tesla confirma el cese de producción de sus icónicos Model S y Model X, marcando un cambio estratégico histórico.

Las líneas liberadas en la fábrica de Fremont serán reconvertidas para producir Optimus, el robot humanoide del fabricante, en un movimiento que evidencia cómo la compañía empieza a centrar su futuro más en la robótica y la inteligencia artificial que en la industria automotriz tradicional.

El fin de una era

Lanzado en 2012, el Model S representó durante años la vitrina tecnológica de Tesla, mientras que el Model X, aparecido en 2015, intentó imponer un gran SUV eléctrico premium, conocido por sus emblemáticas puertas “falcon”.

Sin embargo, más de una década después, ambos modelos apenas representan una parte marginal de las ventas.

En 2025, sus cifras combinadas, incluyendo también el Cybertruck, rondaron las 50.000 unidades, muy lejos de los más de 1,6 millones de unidades vendidas de los Model 3 y Model Y.

Incluso los recientes restylings en Europa no lograron revertir la tendencia.

El anuncio realizado por Elon Musk el 28 de enero de 2026 confirma lo que los números ya indicaban: los Model S y X cierran un capítulo histórico en Tesla.

Fremont deja de producir coches… para fabricar robots

Lo más llamativo no es solo el fin de estos modelos, sino lo que vendrá a continuación.

La dirección de Tesla ha confirmado que las líneas liberadas en Fremont serán adaptadas para la producción masiva de Optimus, el robot humanoide del fabricante.

La ambición es enorme: hasta un millón de robots al año en el futuro, una producción que supera ampliamente cualquier volumen asociado a los Model S y X. La reconversión ya impacta en la investigación y desarrollo, y explica en buena parte la caída de la rentabilidad observada a finales de 2025.

Tesla no abandona completamente la automoción: los Model 3 y Model Y seguirán siendo el centro de producción, pero su papel cambia. La coche pasa a ser una plataforma móvil, destinada a alimentar servicios autónomos, flotas de robotaxis y suscripciones de software de conducción autónoma.

Con esta decisión, Tesla confirma que su proyecto supera ampliamente la industria automotriz.

La empresa ya no busca liderar solo en volúmenes de ventas, sino en innovación tecnológica, robótica y servicios conectados, sentando las bases de un futuro en el que la automoción será solo un soporte de su plataforma tecnológica.