Alpine sueña con un futuro muy radical

Alpine quiere elevar su posicionamiento con una estrategia ambiciosa que pasa por un superdeportivo de producción y por versiones especiales de carácter extremo.

El objetivo no es solo fabricar coches espectaculares, sino construir una marca capaz de competir en el segmento más aspiracional.

Alpine sorprendió al mundo del automóvil cuando presentó el concepto Alpenglow en el Salón de París de 2022.

Dos años más tarde, la marca francesa fue un paso más allá con el Alpenglow Hy4, una versión completamente funcional impulsada por hidrógeno. Aquella evolución alimentó la sensación de que un superdeportivo de producción estaba cerca.

Sin embargo, ese salto aún no se ha materializado. El propio Philippe Krief, consejero delegado de Alpine, admite que un supercar o incluso un hypercar sigue siendo un objetivo a medio plazo, más que una realidad inmediata.

Krief, con pasado en Ferrari y experiencia directa en proyectos como el 458 Speciale o el 296 GTB, defiende el papel estratégico de un superdeportivo bien planteado.

Para él, este tipo de coche debe servir para reforzar la notoriedad de la marca, introducir nuevas tecnologías y, si se hace correctamente, generar negocio.

El directivo reconoce que Alpine podría desarrollar técnicamente un superdeportivo con su estructura actual, pero subraya que la organización aún no está preparada para ofrecer la experiencia de cliente que exige este segmento.

Antes de dar ese paso, la prioridad es crecer y consolidar la marca..

Diseño e identidad: la influencia del Alpenglow

Aunque el Alpenglow no llegue pronto a producción, su impacto ya se deja sentir.

Los futuros A110 y A310 eléctricos, tanto en versión coupé como descapotable, heredarán elementos clave del concepto, especialmente en el frontal, con el característico morro en V y soluciones de iluminación avanzadas.

El reciente A390 ya anticipa parte de ese lenguaje visual, que servirá para unificar la identidad de la gama en los próximos años.

La base técnica del futuro de Alpine será la Alpine Performance Platform (APP), una arquitectura modular y ligera pensada para deportivos eléctricos, pero con capacidad para albergar sistemas híbridos. Su flexibilidad abre la puerta a modelos más grandes y ambiciosos.

Krief no oculta su interés en utilizar esta plataforma para crear coches “extremos”: ediciones especiales limitadas que no se queden en ejercicios de diseño, sino que aporten un valor técnico real.

El ejemplo a seguir es el Alpine A110 R Ultime, lanzado en 2024 con un precio que lo situó directamente en territorio superdeportivo.

Este tipo de modelos no está pensado para grandes cifras de producción.

Según Krief, su función es actuar como catalizador para el resto de la gama, atrayendo nuevos clientes y elevando el nivel de exigencia interna en términos de calidad, ejecución e innovación.

Alpine quiere jugar en una liga más alta, pero sabe que el momento es clave.

Entre superdeportivos, ediciones extremas y una gama eléctrica en expansión, la marca francesa prepara el terreno antes de dar su golpe definitivo. El plan está claro; ahora solo queda acertar con el tiempo y la ejecución.